Ajo y agua

Ajo y agua

Por Hugo Sánchez

La ilusión y la fe nunca deben desaparecer. Cuando no se tienen esos dos impulsores, realmente la vida tiene muy poco valor. Y todos, o casi todos, desde niños, nos vamos forjando nuestras ilusiones y las distribuimos de diferente manera. En mi caso lo principal ha sido siempre la familia. Desde que tengo uso de razón estaba deseando, con el esperado Santa Claus, que me trajese esos regalos que con tanta alegría imaginaba, pero por supuesto también estaban mis deseos de salud, paz y felicidad para mi familia y todo el mundo.

En estas fechas nos remueve la conciencia y por una u otra razón valoramos la vida de una manera diferente, especial, y como por arte de magia estamos pensando en los demás, en la manera en que podemos tener un detalle o un regalo para dar muestras de nuestra amistad, cariño y amor.

Pero han intentado manejarnos con la mercadotecnia para que estos sentimientos y detalles tengamos que hacerlos todo el año, y no sólo en esos momentos especiales en los que realmente lo sentimos de corazón y no por interés, porque si lo hacemos por interés, no vale nada. Por este motivo, regresando a mi infancia, le pido a Santa Claus que a todo el mundo nos dé salud, paz y felicidad, y que en el caso particular, como mexicano, los cambios que se están registrando en los aspectos políticos, sociales, económicos, administrativos y periodísticos, sean manejados de la mejor manera para que conduzcan a nuestro querido país en el camino que necesitamos, porque es el deseo de todos que haya manejos correctos y honestos en todos los niveles.

No basta con que algunos se esfuercen para que nuestro país crezca y mejore, y otros vagos se conformen con promesas de tener beneficios sin merecerlos y sin trabajarlos, ya que todos tenemos que esforzarnos y ganarnos lo que estamos pidiendo y hasta exigiendo.

Deportivamente hablando, me encantaría que el deporte de México se convirtiera en uno de los principales puntos de atención, junto con la educación, porque desde mi punto de vista la cultura y el deporte son la mejor mezcla para que todos los mexicanos crezcamos y consigamos las metas y objetivos con conocimiento de causa y con un fin para ser felices. Se los digo por experiencia propia. No concibo vivir una vida sin conseguir los sueños y las ilusiones que uno se forma desde niño, y con ese espíritu podemos mejorar y conseguir que nuestro país mejore en todos los aspectos, haciendo a un lado todas las tentaciones en cuanto a las propuestas y promesas que promueven la corrupción, en ocasiones para beneficio de unos cuantos que de ninguna manera tienen los merecimientos.

Ojalá que todos los que somos responsables de dar muestras de profesionalismo, dedicación y honradez, seamos un contagio positivo para que todos los mexicanos hagamos lo que nos corresponde hacer por bien particular y que esto repercuta a nivel general.

Esperemos que el malinchismo vaya desapareciendo, y que trabajemos en equipo para que entre nosotros mismos no nos pongamos obstáculos para que nuestras metas y objetivos nos cuesten más trabajo, y que en cambio a los que vienen de fuera les facilitemos el acceso para que nos quiten lo nuestro.

Tenemos que cuidar entre todos a nuestro hermoso país, porque si no cuidamos lo nuestro, el valor de nuestra nación se va por los suelos, y esto nos afecta a todos. Tenemos que trabajar con nuestro mejor esfuerzo para forjar un México más grande y poderoso.

Por ello, todas las situaciones adversas que nos están afectando como país tenemos que buscarles una solución conveniente y correcta. Yo no soy el presidente de México, pero si lo fuera, tomaría decisiones pensando en que no hay cosa más valiosa en el mundo que lograr que México sea un país poderoso, y no una nación con tramposos que nos dañan con terribles enfermedades como la corrupción, el narcotráfico, la inseguridad, la poca educación y la pobre cultura que hay en el deporte, entre otras muchas más.

Yo he sido invitado en muchas ocasiones a participar en diferentes partidos políticos, y no he aceptado porque mi mundo es el deporte, ya que la política no es algo que genéticamente me impulse como para aceptar algún cargo. He preferido mantenerme al margen, pero si en un futuro llegase a aceptar algún puesto, sería justamente en lo que yo domino, que es el deporte.

¡Que te lo digo yo!

 

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