Las reglas y los reglazos

Las reglas y los reglazos

La presidencia de la República

Tal y como si se tratara de la novela de Gabriel García Márquez “Crónica de una muerte anunciada”, por fin fue presentado el “Tata” Martino como futuro timonel del equipo de todos.

La reacción de los porristas de la Selección no se hizo esperar y de inmediato sacaron las matracas para vitorear el nombramiento del flamante Director Técnico, llevando como bandera el envidiable currículum que posee.

Sin embargo, también el sueco Sven Goran Eriksson llegó precedido de fama internacional y su desempeño al frente del equipo tricolor fue paupérrimo. Lo mismo ocurrió con César Luis Menotti, quien entre sus credenciales traía el hecho de haber ganado una Copa del Mundo; pero en su actuación con la Selección Méxicana, hubo poco digno de escribir a casa, aunque, hay que reconocerlo, algunos afirman que su presencia ayudó a cambiar la mentalidad del futbolista azteca ¡Quiero creerles!

Lo cierto es que el balompié nacional tiene una vocación malinchista, en donde todo lo que venga de afuera, a fuerza, es mejor que lo que hay entre los límites geográficos del Río Suchiate y el Río Bravo.

Y si viene de “tierra santa”, de allá, por los rumbos del Río de la Plata ¡Qué Mejor!, hablar cantadito y omitiendo algunas consonantes al final de cada palabra les otorga una tonada beatificadora y profética que les permite con suma facilidad, no solamente dormir al velador, sino al más puro estilo de la serpiente emplumada, hipnotizar a los nativos de esta tierra, hasta el punto de cambiarle a la más vieja y pura usanza espejitos por oro.

Para acabarla de amolar, llega, con toda su cuadrilla, a un balompié plagado de jugadores foráneos de medio pelo y ya se pronunció en el sentido de que “no ve con malos ojos utilizar futbolista naturalizados; ya que, en Paraguay jugaba con cuatro o cinco extranjeros”.

En mi opinión la Selección Nacional debe estar compuesta por jugadores mexicanos y el Director Técnico también debe responder al mismo perfil. Baste mencionar que todos, absolutamente todos los entrenadores que han logrado ganar un Mundial, lo han hecho con su país natal.

No se trata de discriminar, bienvenidos todos los extranjeros; pero, no con la Selección. Para todos aquellos que braman que un mexicano naturalizado tiene los mismos derechos que uno por nacimiento bueno sería recordarles, por ejemplo, que la Constitución les prohíbe contender por muchos puestos de elección popular, entre ellos, por…  la Presidencia de la República.

 

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